lunes, 1 de febrero de 2010

De puntillas al cielo de la danza

La prestigiosa Royal Academy of Dance califica a dos adolescentes ciudadrealeñas de 17 años con las notas 'Merit' y 'Distinción' en la primera ocasión que se presentaban al examen profesional, que tuvo lugar en Madrid.

Alicia González y Helena Coello aún no han llegado a la meta de tantas niñas que se adentran en el mundo del ballet, pero ya pueden decir que tocan con las puntas de los dedos un atisbo de lo que puede ser.

Ambas, pupilas del Estudio de Danza de Mercedes Fernández, en Ciudad Real, han superado los exámenes profesionales del ballet clásico de la Royal Academy of Dance, una institución con sede londinense y estructura mundial extendida por más de 50 países, que certifica las aptitudes de los bailarines que aspiran a convertirse en profesionales con un paradigma de rigor e independencia inquebrantable.

En el caso de estas adolescentes de 17 años, ambas nacidas en Ciudad Real aunque González reside en Miguelturra, se presentaron al ejercicio en Madrid la semana pasada, «por primera vez» subraya su profesora, y allí obtuvieron las calificaciones de Merit para Coello y Distinción para González.

Ahora les queda por delante una etapa de dos años más de formación, pero saben que ya tienen acreditación suficiente para que una compañía profesional decida contratarlas. Ambas entraron al mismo tiempo en la academia de la calle Hernán Pérez del Pulgar, hace ya 14 años, cuando tenían tres. «Son íntimas amigas» explica su profesora. Pero son distintas, Alicia González es más espontánea, se le dispara la sonrisa a cada instante y no tiene miedo alguno a hablar de sus sensaciones sobre el escenario; Helena Coello da muy pocas veces la primera respuesta, es más reflexiva, habla menos, pero lo que dice lo tiene muy meditado.

Pero ambas coinciden en la dificultad de la prueba, «ha sido mucho esfuerzo, porque son ejercicios muy difíciles, en especial los encadenamientos y estamos muy satisfechas», apunta González. Por su parte, Coello reconoce que el día del ejercicio «estaba muy tranquila, hasta que el pianista me dijo que tenía que pasar, entonces sí que me entraron los nervios, pero luego se me pasó».

Para ambas su sueño durante todos estos años ha sido convertirse en profesionales, de hecho, la residente en Miguelturra confiesa que la primera vez que actuó en un festival y escuchó los aplausos del público «bajé diciendo, 'mamá cómprame un escenario'». «Cuando estoy ahí y oigo los aplausos del público, siento algo que no soy capaz describir, es muy fuerte», insiste la joven con ojos encendidos y sonrisa radiante.

Pero no es todo fácil, ente este sentido, Coello admite que en este camino de 14 años de formación han tenido que hacer muchas renuncias, «hemos dejado de hacer muchas cosas, de salir con amigas, de ir a sitios» empieza a enumerar.


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